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domingo, 27 de junio de 2010

HOMENAJE AL RECORDADO HECTOR PORTERO

Gracias a dios, el homenaje se lo pudimos hacer en vida, en un momento en el que el lo puedo disfrutar.
El Dr. Héctor Portero fue presidente de la cámara de diputado bonaerense entre 1958-1962 y diputado nacional entre 1973-1976; quien estuvo presente durante la sesión en la que lo nombramos ciudadano ilustre.
Generando esto en mí, una gran emoción en el momento que me toco decir unas breves palabras como presentadora del proyecto.
Mas allá de todo esto, el doctor no ah sido solamente un defensor de los derecho humanos, sino un representante de la vida política que nos marco el camino a muchos hombres y mujeres de nuestra generación, su ejemplo fue el de animar a muchos jóvenes, como yo, y como otros, que han tenido un gran desempeño dentro de la vida política, incentivándonos con toda humildad. Realmente lo que debo decirle es gracias, gracias por ser un compañero de lucha y un excelente representante de la vida política argentina.
Portero nació en Banfield (partido de Lomas de Zamora) el 7 de febrero de 1926. Graduado de abogado en universidad de a ciudad de la Plata, se instalo en Lomas de Zamora donde ejerció hasta su jubilación. colaboro, en forma honoraria, como asesor en múltiples instituciones del mismo: universidad popular de Temperley, centro comercial de Banfield, club atlético Banfield, club atlético los andes, club atlético Temperley, etc.
En su vida como docente dicto la cátedra de derecho constitucional en l facultad de derecho de la universidad católica de la Plata (1965-1969) y la derecho civil lll de la facultad de derecho de la UBA (1973-1974). También, impulso en forma definitoria diversas sanciones legislativas, como constitución y regimenes de consejos escolares (ley 6.266), modificaciones al régimen jubilatorio de la provincia (leyes 6.003 y 6.272), extensión de los beneficios de la ley 6.002 a la visitadoras de higiene social, colegiación y caja de previsión social para martilleros y corredores, régimen de loa caja de jubilaron notarial (ley 5.892), y la constitución de una comisión para el estudio del proyecto de justicia de instancia local.
A poco tiempo de haber sido reconocido por la legislatura bonaerense, Portero falleció a los 83 años, el 18 de septiembre pasado.
Desde ya, es un gran honor para mí, haberle otorgado este reconocimiento.
Viviana Arcidiacono.

domingo, 9 de mayo de 2010

RECUPEREMOS EL ORGULLO DE LA MILITANCIA POLÍTICA

A través de los años, se ha desdibujado el significado del militante. Hoy, muchos jóvenes no saben con precisión qué implica este término. La militancia política es la militancia por excelencia, es la más integral, es la verdadera entrega por el ideal, por la construcción y por el cambio. Por eso, es necesario repensarla y reivindicarla, con todas sus virtudes, porque nuestra sociedad necesita armar una red de contención y esa malla se construye únicamente con la existencia de los militantes.
Los militantes son quienes conocen a sus vecinos, quienes comparten sus preocupaciones, las problemáticas comunes y las particulares, ya que funcionan como nexo de confianza, como facilitador para la resolución de los conflictos. El militante es quien puede acercar las políticas y programas que se estén brindando desde el estado municipal, provincial o nacional; es un transmisor hacia arriba y hacia abajo.
En el año del Bicentenario, debemos bregar por la multiplicación de los militantes y recuperar el orgullo de la militancia política. Tenemos mucho por hacer.
Viviana Arcidiácono

domingo, 2 de mayo de 2010

El Cuento de la Libertad de Prensa


En el mundo hay sólo dos grandes cadenas de diarios, revistas y órganos publicitarios diversos: las que responden a la tendencia occidental, dirigidos, manejados y financiados desde la “Sociedad Interamericana de Prensa” (S.I.P.) con sede en Nueva York, y los diarios rusos que funcionan detrás de la cortina europea y la cortina asiática. Los rusos manejan todo desde Moscú por órganos oficiales de la propaganda. Los occidentales, en cambio, simulan hacerlo con empresas privadas, de acuerdo con los principios que simulan sostener pero, los perros son los mismos, aunque varíen los collares. Escapan a estas agrupaciones regimentadas, por uno u otro sistema, los diarios ingleses que, como su Gobierno, están algunas veces con Washington y otras con Moscú.

Los órganos independientes que en pequeño número funcionan en algunos países deben vivir muy aleatoriamente, desde que las grandes cadenas les hacen una guerra ruinosa de avisadores, hasta conseguir su ruina económica. El sistema es fácil, mediante los grandes órganos que realizan el boicot a las empresas comerciales y particulares, que avisan en los diarios de la “Lista Negra”. Así se va consiguiendo una unanimidad para que todos los “órganos de opinión” respondan a la “voz del amo”. A esto se le llama ahora “libertad de prensa”.

Si algún mandatario, en uso de su derecho que no se le niega a estos empresarios de la falsedad, se decide a tener sus propios órganos de opinión o tomar medidas en defensa de los intereses nacionales limitando la licencia y la procacidad de los “órganos encadenados”, mediante una censura apropiada, entonces todas las Agencias de Noticias también encadenadas, comienzan a cursar despachos con “noticias” en los que se tendrá buen cuidado de decir que se trata de un “dictador” y que el régimen es “totalitario” o “antidemocrático”.

Yo nunca he dado crédito y menos me he tragado las “fritadas” preparadas en los despachos de los servicios de inteligencia y propaganda de los distintos organismos que dirigen estas actividades y jamás, cuando ejercí el Gobierno, me dejé impresionar por estas supercherías. Por eso he tenido el honor de contarme entre los “totalitarios”.

La influencia que a principios del siglo adquirió la publicidad ha sido decisiva para su utilización en la política internacional.

El prestigio de los antiguos diarios veraces y difusores del bien, aprovechado por aventureros y traficantes, sufrió la suerte consiguiente. La opinión no pudo haber escapado a la terrible deformación de todos los valores que ha caracterizado a nuestro tiempo. Hoy, no es secreto para nadie, que muchos consorcios y cadenas de diarios no son sino empresas comerciales, que venden papel impreso como se venden cosméticos o artículos de ferretería.



Antes los diarios pobres pero honrados, se elevaron moralmente con su información leal y su prédica honorable. Cuando apareció la publicidad fueron poco a poco envileciendo su primitiva posición para servir los móviles de sus avisadores y su propaganda. Convertidos así en un vulgar comercio, los diarios degeneraron paulatinamente hacia verdaderos monopolios.

Hoy no hay quien no utilice la publicidad para fines propagandísticos, con resultados variables. Pero los imperialismos sustentan algo más serio que la simple publicidad. A ellos no les es suficiente publicar un aviso para vender su artículo, sino que deben imponerlo a toda costa, y para eso, no es suficiente avisar. Por eso los Estados Unidos han creado todo un servicio publicitario, disfrazado con diversos nombres y siglas. Este servicio comprende toda una organización que involucra al que hace o inventa la noticia, la estudia, la explota, la depura, la distribuye y la reproduce. Es claro que todo este organismo, que comprende las llamadas “fuentes de información” y “empresas internacionales de noticias” obra sin un designio preconcebido que se imparte como objetivo desde un lugar central que dirige y comanda al grupo.

Si desde un diario se puede hacer un chantaje a una persona, desde esta organización se lo puede hacer a toda una nación. Por este medio se puede llevar al descrédito a un Gobierno y a un pueblo entero a la guerra. Algunas de estas empresas internacionales pertenecen o trabajan para los servicios de espionaje de los países que, mediante el zarandeo arbitrario de la “libertad de información” y “acceso a las fuentes de información”, abren el camino a la actuación de numerosos agentes y espías, asegurándoles un cierto grado de impunidad.

La libertad de prensa, motivo de intensa campaña, no presupone defensa de principio sino una verdadera agitación internacional dirigida a imponer una forma de influir en la opinión por los medios publicitarios al servicio de las empresas y países que la costean.

Cuando se habla de “opiniones independientes” de los “grandes diarios” con insistencia sospechosa en numerosos órganos de distintos países, puede individualizarse perfectamente la organización del monopolio que abarca el “trust” de publicidad dirigido por las grandes centrales de los países. Los congresos internacionales de editores, no son otra cosa que reuniones “sui generis” de directorio o de empleados que van a esas centrales a recibir instrucciones. El Pueblo les ha llamado con propiedad “la voz del amo” o “los diarios encadenados”.

No es tampoco un secreto para nadie que, en diversos países, se editan diarios “independientes” dirigidos y administrados en el exterior que, cuando tienen un contratiempo en un país, las protestas se producen a 4.000 kilómetros de distancia. Todo esto no es nuevo ni debe movernos a perplejidad, porque es un episodio más de la lucha política internacional, accionando “subterráneamente” pero movida por manos irresponsables.



En su mayoría, estos diarios que invocan aquí y allá a la opinión pública, no la representa en manera alguna. Pretenden encaminar a esa opinión hacia los intereses u objetivos que defienden, no siempre confesables, lo que les obliga a ocultarse tras el engaño que invocan.

Las campañas sincronizadas a base de noticias fabricadas, calumnias inauditas y falseadas de a puño, no son en manera alguna peligrosas para nadie pues los pueblos han llegado a descubrir la verdad a través de la mentira. Pero esos diarios tendrán su castigo, pues si alguna vez dicen la verdad, nadie se la va a creer.

Todo este armatoste civil se utiliza también desde los organismos de defensa. Los órganos que dirigen la guerra, como los comandos que la conducen, poseen oficinas especiales dedicadas al aprovechamiento de todo material informativo. A esos organismos llegan las informaciones más diversas, por los medios más heterogéneos y de las más variadas fuentes. Su misión consiste en recibirlas, depurarlas, confirmarlas y aprovecharlas. El aprovechamiento es función del Servicio de Inteligencia. Toda noticia debe ser explotada en la propaganda, contrapropaganda, provocación, espionaje, etc.

En esas tareas de guerra, la verdad es suplantada por la necesidad de servir directa o indirectamente al objetivo que se persigue. Las noticias, informaciones o comunicados que emergen de la dirección de la guerra o de los comandos de la conducción, contienen sólo la verdad que conviene, a la que se agrega lo que interesa a los fines de la mejor conducción. Para que estas tareas puedan ejecutarse congruentemente, es menester una absoluta centralización de estos servicios. Las grandes centrales de información son las únicas técnicamente habilitadas para la explotación integral de la noticia.

En la larga etapa guerrera que va desde 1914 hasta nuestros días, la técnica militar de la información pasó de los organismos castrenses a las organizaciones civiles. Es así que, las antiguas agencias de noticias pasaron a ser verdaderas centrales de información, convirtiéndolas en organismos estatales o subvencionados, generalmente integrantes de los “servicios de inteligencia”. Por eso también “disfrazados de periodistas” actúan en el mundo un sinnúmero de agentes de espionaje y provocación de esos servicios.

La lucha por el “libre acceso a las fuentes de información” no es sino el intento de facilitar el espionaje con un cierto grado de impunidad, en cumplimiento de misiones establecidas en los respectivos “planes de búsqueda”. La asimilación de los métodos militares a las actividades de la información civil, por influencia del permanente estado de guerra ha sido tal que, en la actualidad, no existe agencia informativa que actúe fuera de la influencia y de la técnica antes mencionadas.



Por eso los órganos publicitarios de todos los países servidos por esas “agencias”, consciente o inconscientemente, no son otra cosa que agentes del servicio de inteligencia de los diversos centros activos de la dirección de la guerra.

Cada país, interesado en el mejor cumplimiento de sus tareas, ha llegado a poseer sus propios servicios internacionales de información y difusión. Mediante ellos libra en lo político, en lo económico y en lo militar la lucha en el campo publicitario. Los países que no poseen tales servicios están indefensos e inermes en esa lucha.

Por eso cuando hablamos de organismos que en el orden mundial distorsionan y falsifican la información para engañar a los pueblos, controlando y dirigiendo las noticias desde conocidos centros internacionales, utilizando centrales periodísticas que “cocinan” información en función de intereses, no decimos nada nuevo ni desconocido. Mencionamos sólo una técnica y señalamos un procedimiento cuyas consecuencias sufrimos en nuestros países y en el resto del mundo servido por esas “agencias”.-



“Los Vendepatria”

Juan Domingo Perón

Editorial Línea Dura

En el exilio, año 1957

Por qué soy Peronista.


El peronismo no se aprende ni se proclama, se comprende y se siente, ha dicho Perón.

Por eso es convicción y es fe. Es convicción porque nace y se nutre en el análisis de los hechos, en la razón de sus causas y de sus consecuencias. Tiene el empuje y la dinámica de la historia en marcha. Es la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días. Es trabajo, es sacrificio y es amor, amor al prójimo. Es la fe popular hecha partido en torno a una causa de esperanza que faltaba en la Patria y que hoy proclama el pueblo en mil voces distintas en procura de una libertad efectiva nunca alcanzada, a pesar del dolor y del esfuerzo de este glorioso pueblo de descamisados.
Cómo las mujeres argentinas podrían desertar de esta causa de todos?

En la lucha todos tenemos un puesto y esta es una lucha abierta por el ser o no ser de la Argentina. Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera y por la felicidad de un pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas.

Si el pueblo fuera feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho; en nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista.

Soy peronista, entonces, por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su jefe: el general Perón. Mi dignidad de argentina y mi conciencia de ciudadana se sublevó ante una patria vendida, vilipendiada, mendicante ante los mercaderes del templo de las soberanías y entregada año tras año, gobierno tras gobierno, a los apetitos foráneos del capitalismo sin patria y sin bandera.

Mi solidaridad con el pueblo, cuya callada epopeya he sentido en mi carne y he sufrido en mi sensibilidad, reafirma mi peronismo. Porque he vivido los problemas del movimiento, su difícil gestación, su desenvolvimiento y la victoria final de la Revolución y porque he pulsado el amor apasionado que el general Perón alienta por su pueblo y por sus vanguardias descamisadas, es que me he convertido en humilde de esta causa del pueblo, un soldado con una fe inquebrantable en el éxito y con un deseo irrefrenable de quemar mi vida para alumbrar el camino de la liberación popular.

Soy peronista porque veo al general Perón levantarse al amanecer y agotar su salud en interminables jornadas para proveer al bienestar de su pueblo; soy peronista porque gradúo con su fatiga la felicidad de su espíritu por llevar alegría y dignidad a los trabajadores argentinos; soy peronista porque me ha sido concedida la felicidad de compartir sus luchas, de sufrir sus olores de vivir sus alegrías y de alimentar sus esperanzas, en un futuro mejor para todos los que trabajan y para todos los desvalidos, de quienes nadie se acordó hasta que él llamó al pueblo a la realidad de nuestra patria. Soy peronista, en fin, por convicción y por sentimiento, por confianza en la bondad y en los esfuerzos de los descamisados, en esta lucha por la total independencia económica de la Patria, por nuestra completa liberación y por nuestra absoluta y limpia soberanía.


Este peronismo mío se ha retemplado en la lucha, se alimenta de ella y se afirma en la fe. Tiene la fuerza incontenible de las causas justas. Se ha forjado en la dignificación del trabajo, en la humanización del capital, en la protección al desvalido, en la prodigiosa multiplicación de escuelas y hospitales, en la potencialidad de las fábricas levantadas por la Revolución, en las mejoras al obrero del campo. Este peronismo mío se ha forjado y se afirma en este mismo lenguaje, que uso para definirlo, que es lenguaje de pueblo y que choca y desagrada a los que usan el lenguaje de la mentira coligada. En este mismo lenguaje, como lo hago ahora, seguiré hablando a los descamisados de mi patria desde las columnas de "Democracia".

Eva Perón